¡A Cristo que por nosotros a nacido, venid adoremos!

¡A Cristo que por nosotros a nacido, venid adoremos!

 Con esta invocación comienza el invitatorio de la Liturgia de las Horas para la Natividad del Señor. Esta debe ser la invitación de todo cristiano para un día como hoy y para toda su vida. Pero, por decirlo de otro modo: hoy, es una navidad más; una fiesta más, una cena más, unos regalos más y muchas felicitaciones más y al final gastos que debo luego pagar.

Por el contrario, para el cristiano no es así o no debe ser así. Un cristiano es aquél que ha escuchado la voz de Dios y ha meditado estos misterios tomando conciencia de lo que realmente sucede en un día como hoy. Toma conciencia de que Dios Todopoderoso se ha hecho un niño, humano como nosotros. Ese Dios inaccesible del Antiguo Testamento, se hace débil y dependiente de las creaturas que él mismo ha creado. Por esto la navidad no puede ser para un cristiano lo mismo y no debe pasar como una fiesta más.

Visto desde este punto de vista, ¿qué o cuál es la disposición del cristiano? ¿Cómo debe vivir estos días de fiesta civil y mucho más religiosa? Aquí les propongo tres, pueden ser muchas más, pero les recomiendo estas:

  1. Agradecer: agradecer el infinito don que Dios hace a la humanidad, no como algo genérico, sino personal: el don que te hace a ti como cristiano y como bautizado. Agradecer puede ser la fe, la vida, la familia, la vocación, la alegría… y así podemos ir enumerando muchos otros o una lista interminable de cosas.

Hoy pregúntate: ¿He agradecido a Dios las cosas que me ha dado hasta aquí? o bueno más o             menos agradezco, fui a misa y ya.

  1. Contemplar: no solo los monjes o los seminaristas contemplan, sino es tarea de todos. Contempla tanto amor representado sólo en niño. No es difícil, ponte delante de un pesebre o de una imagen del Divino Niño y pregúntate: ¿Merezco yo tanto amor? ¿merezco que Dios se haga tan cercano a mí.

Contempla un momento y ve el pesebre diciendo: fue por mí y yo qué puedo hacer por ti. Muchas veces no te vendrá nada a la mente, te distraerás y pensaras en muchas cosas. Pero, sólo ve el misterio y ve el dolor de Dios al ver a tanto hombre que no han buscado o agradecido tanto amor. Dile: yo te amo Jesús Niño. Yo te amo. Contempla a ese niño y hazle como a los niños recién nacido, cántale, mímalo y hazle algún regalo.

  1. Gozar: hoy en la segunda de la Liturgia de las Horas San León Magno manifiesta a los cristianos el sentido de la navidad dice: «hoy no es un día de luto o de tristeza, sino de alegría. Alégrense los justos, porque ya ha llegado su recompensa; alégrense los pecadores, porque ha nacido el que perdona sus pecados; alégrense los que no creen, porque ha nacido quien los invita a la vida, Jesús, Rey de la Creación» (Sermón 1 Natividad del Señor, 1-3: PL54, 190-193). Salta de gozo en el Señor hermano.

Hoy es un día de alegría, nadie debe estar triste, pues Jesús nos colma con su bondad y nos regocija en la alegría de su nacimiento. Aquí, nos puede ayudar mucho pensar: ¿cómo sería la alegría de San José y de la Stma. Virgen María. ¿Con que corazón o con qué mirada contemplarían tal misterio? No sé tú, pero yo pienso que estarían alegres, alegres porque cantan y ven al Dios eterno hecho niño que contiene amor, ternura y belleza en sí mismo.

Así estas simples tres cosas: agradecer, contemplar y gozar, tenemos una gran ventaja, no sólo hoy se puede hacer, sino toda esta semana.

Es octava de navidad, el nacimiento se prolonga por ocho días donde el pueblo de Dios sigue agradeciendo, contemplando, y gozando el gran don de Dios.

La navidad, no es un acontecimiento más. Es la manifestación de una amor tan grande e inaccesible que se escapa del pensamiento de la lógica humana. No vivamos esta navidad como una más. Palpemos el misterio y hagamos en nuestra vida la vida de Cristo en nosotros.

«De muchas formas hablo Dios a su pueblo en la antigüedad por ministerio de los profetas, pero ahora lo hace con su hijo Jesucristo, Nuestro Señor» (Hb. 1,1-2).

Original publicado en El Blog de la fe

 

José Luis Martínez, L.C.

Religioso Legionario de Cristo. Nació en la ciudad de Santiago de Veraguas, Panamá. Ingresó a la congregación en junio de 2013.
Hizo su noviciado en Monterrey, México culminando en agosto de 2015. Realizó estudios en Humanístico y letras clásica en la Universidad Anahuac Puebla, México.
Cursa ahora Bachillerato en filosofía en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum en Roma. Además cursa un Master en Ciencia y fe en el mismo Ateneo.

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