¿Qué lleva un seminarista en su corazón?

¿Qué lleva un seminarista en su corazón?

¿Qué lleva seminarista en su corazón? Esta reflexión esta escrita  para mostrar qué es lo que el sacerdote o una persona consagrada lleva en su corazón.

Recuerda que por tanto tiempo vaciló en responderle. Tanto tiempo, recuerda, lo llamó y él dudó. Pero ahora postrado en tu presencia quiero ver con claridad tu voluntad, Tu señor me has llamado a ser tu consagrado para siempre. Tú me has llamando a seguirte hasta la cruz, sacrificios y oraciones no me pides m, me quieres tu mi corazón y yo te quiero dar hoy y siempre.

Han pasado muchos años desde su consagración, aun hoy resuenan en aquellas palabras que de rodilla pronunció y marcó su vida y toda mi existencia. «Prometo y hago voto» convirtiéndome en un consagrado, posesión de Dios, dedicado a Dios solo a su culto de Dios, solitario, objeto de su amor y cercanía.

Los años han pasado y el tiempo corre. El mundo con sus artimañas pasa, pero el Señor Jesús nunca la ha abandonado. Eres siempre el mismo. Ahora al recordar un poco mis años de anhelos infantiles.

El elegido se pregunta: ¿Cuántos años han pasado desde la primera vez? Cuanto tiempo ha pasado desde que me atreví y tuve la valentía de decir a mi familia «quiero ser sacerdote».

Aquellos años de niño cuando en mi parroquia acolitaba en las misas de la mañana. Las visitas a la virgen inmaculada. Las comidas y el compartir con los hermanos del seminario. Donde te decía: Señor muéstrame el camino que debo de seguir, ilumíname el sendero que me llevara hasta ti.

Aquella ilusión de poder entrar en él y no poder. Aquella lucha por conservar mi vocación en medio de una sociedad que lo busca lo más fácil, una sociedad que ha olvidado a su creado.

Muchas veces, las injurias y las incomprensiones por querer ser sacerdote me ayudaron perseverar.

Ahora recordando todo, te digo: Dios tú has estado conmigo» porque solo me guiaste. Soy consciente de que muchas veces me equivoque. Me olvidé de los que en realidad es primero. Busqué los placeres del mundo, las vanidades, el tener, l poseer, el amor humano. Muchas veces me encerré en mis mismo buscando ser yo mismo. Por ser diferente me deje por las pasiones del corazón y poco a poco el anhelo sacerdotal se fue apagando. Fue quedándose allí sin que nadie lo rescate.

Ahora comprendo todo. Comprendo que era necesario todo esto. Si no hubiera sido así en medio de tanto desastre y olvido, tu mantuviste ardiendo esa llama de fuego en el corazón.

Yo lo sentía, pero muchas veces intente apagarla. Sentía palabras en el corazón. Eran como las del profeta: me sedujiste Señor, pero yo me deje seducir o como el profeta Ósea tú me decías: con lazos de amor te atraía a mí.

En adelante ya no tengo otro deseo, solo quiero estar con Cristo, en adelante ya no quiero otro deseo sino solo a Cristo. Ahora realmente me doy cuenta de los mucho que soy amado. Así aquella ilusión, firme decisión siendo niño ha sido confirmada. Se mantiene allí. Quiero permanecer sacerdote y pastor por el bien de mis hermanos.

 

José Luis Martínez, L.C.

Religioso Legionario de Cristo. Nació en la ciudad de Santiago de Veraguas, Panamá. Ingresó a la congregación en junio de 2013.
Hizo su noviciado en Monterrey, México culminando en agosto de 2015. Realizó estudios en Humanístico y letras clásica en la Universidad Anahuac Puebla, México.
Cursa ahora Bachillerato en filosofía en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum en Roma. Además cursa un Master en Ciencia y fe en el mismo Ateneo.

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