Mi vocación, un camino en la fe

Por el H. Freddy Contreras, L. C.

Desde que he comenzado a recorrer este camino me he convertido en un peregrino de la fe, en el misterio del creer, pero he fijado la mirada en María, que nos precede como nuestra madre en este caminar, mostrándonos los pasos del Señor y ofreciéndonos un ejemplo sublime: justo en la cruz la Virgen vive el momento culminante de su peregrinación en la fe, y fue a Juan, a cada uno de nosotros a quien dice Jesús: “Hijo, ahí tienes a tu madre”.

El faro, a la orilla del mar, está siempre ahí, en las noches más serenas y en las oscuridades profundas, alumbrando; puede que hoy nadie lo necesite, mañana habrá alguna tormenta. Así es el amor de Cristo, siempre esta iluminando, guiando nuestros pasos en todo momento, socorriendo, compadeciéndose de nuestras necesidades y socorriéndonos con su gracia; hoy no hay nada por qué temer, mañana nos llegara el miedo ante las borrascas, y acudiremos a refugiarnos en su presencia: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” (Mc 4, 38).

Sé que en esta aventura no voy solo, mi familia y la Legión me acompañan, me acogen, me sostienen con su oración y sus sacrificios, para que sea fiel a mi palabra, vaya adelante con vigor en mi camino hacia el sacerdocio. En la Legión he encontrado un mosaico maravilloso, una obra de Dios; todo se complementa en una sola pieza: las diversas facetas del carisma se unen, las particularidades enriquecen la universalidad y hacen que de lejos impacte sobremanera al que la ve.

la Legión, he tenido muy presente lo que me llamó la atención y me condujo a tomar la decisión de entrar a formar parte de esta gran familia: la caridad. Nunca antes me habían planteado esta posibilidad, sino cuando un legionario abiertamente nos presentó su vida como sacerdote y nos dejó una pequeña hoja con la pregunta: ¿Te gustaría ser sacerdote? Me impresiono su convicción personal, su alegría, su espontaneidad y el deseo de ayudar en la medida de sus posibilidades.

Al adentrarme en el espíritu de la Legión, he encontrado un hermoso mosaico, una obra maravillosa de Dios; todo se complementa en una sola pieza, las diversas facetas se unen, las particularidades engloban la universalidad del carisma, que de lejos impacta sobremanera al que la ve.

El faro a la orilla del mar está siempre encendido y brinda su luz a todos los marineros. Puede que hoy nadie la necesite, mañana habrá alguna tormenta. Así es Cristo, está siempre iluminando, guiando, dando los dones y gracias a los que acuden a Él. Dios está sólo y muchos son los atribulados. Jesús no se desespera, es paciente, amable, tierno, y guarda silencio, reina el silencio. Los pecadores asisten a Él, porque encuentran consuelo en su intimidad.

Digamos en nuestro interior, en silencio: “Dios mío, con todo el corazón y sobre todas las cosas te amo, bien infinito y felicidad eterna nuestra; por amor a ti amo al prójimo como a mí mismo y perdono las ofensas recibidas. Señor, que te ame cada vez más; que sea tu testigo, desgastándome en el fuego, en el calor de tu presencia”. Alabémosle de todo corazón y démosle gracias por todo lo recibido de su parte, pero sobre todo por el don supremo de sí mismo, que se ofrece al género humano… “Si conocieras el don de Dios y quien te dice: «Dame de beber», tú le abrías pedido a él, y él te habría dado agua viva” (Jn 4, 10).

            Cristo mismo ha dicho que estará con nosotros hasta el final de los tiempos. Por ello, cuando tengamos sed, Él es el oasis en medio del desierto, Él es el agua que llena nuestras ánforas y nos conduce a los campos más hermosos y tranquilos; Él es la puerta, ¡entrad por Él, saciaros de Él y acompañadle en su soledad! En efecto, quien va a Él, encuentra todo lo que necesita su alma, porque el que siembra con Él, está con Él. Así pues, “el que no le busca no sabe lo que necesita; el que no trabaja por Él, no sabe lo que hace; en fin, el que quiere otra cosa que no sea Cristo, no sabe lo que anhela su corazón” (San Juan Crisóstomo).

 

 

José Luis Martínez, L.C.

Religioso Legionario de Cristo. Nació en la ciudad de Santiago de Veraguas, Panamá. Ingresó a la congregación en junio de 2013.
Hizo su noviciado en Monterrey, México culminando en agosto de 2015. Realizó estudios en Humanístico y letras clásica en la Universidad Anahuac Puebla, México.
Cursa ahora Bachillerato en filosofía en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum en Roma. Además cursa un Master en Ciencia y fe en el mismo Ateneo.

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